Sediento de ti.

Sediento de ti.

sábado, 24 de enero de 2015

Capitulo 1, página VI.

Sediento de ti, Capitulo 1, página VI.



Al ver como el sofá se amoldaba fácilmente a mi estructura corporal, no dudo un segundo en reclinarme sobre éste hasta estar lo suficientemente cómodo. Alargo la mano y cojo un cojín de color crema y lo pongo sobre mi estómago, cruzando mis brazos sobre éste.
Lanzo una interesante mirada a la joven que me mira sin saber a que atenerse, puedo notar como está inquieta, nerviosa e incluso un poco desconcertada, no me sigue ni sabe por donde voy a salir yo. No sabe si voy a comportarme bien como ella espera o si a la mínima de cambio me lanzaré a su cuello, solo con ver sus ojos de cervatillo mal herido puedo saber todo lo que está pensando. Ésta humana es demasiado transparente, he conocido varios a lo largo de mis quinientos años y confieso que con algunos me ha costado saber lo que pensaban o sentían, pero Megan..Con ella es muy sencillo. Sin mas preámbulos me dispongo a curiosear.

Veamos...¿Cómo es que sabes tanto sobre los vampiros ratona de biblioteca?.

Sonrío de lado con falsedad, por tanto dicha sonrisa se borra de mi rostro al segundo, la humana rueda los ojos por aquello de “ratona de biblioteca”, coge un poco de aire y separa los labios para responder mi pregunta.

Cuando era pequeña y no podía o más bien no quería dormir, mi madre me contaba historias sobre vampiros, hombres lobos o brujas para asustarme y que así me durmiera antes. Por aquel entonces me daban miedo los seres como tú pero al crecer, quise saber más, quise saber si realmente existían pues, toda leyenda se suele sacar de algún hecho real. Investigué pero al parecer no obtuve mucho éxito.

Asiento y hago una mueca curvando mis labios hacia abajo al oír eso último. Descruzo mis brazos y los alargo poniéndolos sobre el borde del sofá, pudiendo así estirarme un poco. Frunzo un poco el ceño y la miro.

O eso crees. —La miré con el rostro impasible.— ¿Y esa señora ya ha dejado de contarte batallitas de vampiros? Por que sigues siendo un cervatillo asustadizo.

La humana endureció el rostro, noté como su mandíbula se había tensado tras mis palabras. Los orificios nasales se le habían abierto incluso un poco y no sabía si la había enfadado o estaba a punto de lloriquear como una niña de cinco años. Finalmente con su mirada café puesta en mí, responde.

Esa señora está muerta.

Un incómodo silencio se hizo en aquella sala pero yo no muestro ni una pizca de remordimiento ni ninguna intención de disculparme. Vuelvo a cruzar los brazos sobre mi pecho y sigo con mis preguntas.

¿Que más crees saber sobre mi?.

La morena imita mi mueca anterior, curvando los labios hacia abajo y alzando las cejas , luego deshace aquella mueca y me mira cruzando las piernas.

Visto lo visto, nada. No te afectan los ajos —Comienza a contar con los dedos— ni las estacas, no puedes salir a la luz del sol, pero...¿Que hay de la verbena?.
La morena deja de contar con los dedos y entrelaza los dedos de sus manos mientras me mira, puedo ver en las comisuras de sus labios como desea mostrar una sonrisa triunfal. Yo la miro y enarco una ceja sin cambiar de postura.

Por desgracia para ti, eso no es más que ficción asi que, no dejes escapar la sonrisa que quiere salir por la comisura de tus labios.

La joven se sorprendió al oír mis palabras, no creo que lo que le haya sorprendido haya sido el hecho de que la verbena sea ficción, si no más bien, que supiera que iba o quería sonreír después de que mi respuesta fuese un sí pero, ese no ha sido el caso.
Megan frunce el ceño, y su gesto me muestra frustración, está enfadada con ella misma por que no es capaz de conseguir que es lo que puede afectarme, en realidad ya lo sabe: La luz del sol. Ese es un factor con el que ella cuenta a favor puesto que no podré cazarla de día, pero lo prefiero por que de noche no hay nadie en ningún sitio, todos los de este pueblo están mas que dormidos, por el contrario de día, hay gente por todos lados y puede ser mucho más complicado. Veo que se incorpora en el sillón de una plaza y me mira aún con el ceño fruncido.

Entonces..¿Que te afecta? ¿Que te debilita? ¿Como puedes morir?.

Después de semejante pregunta y de ver lo seria que la humana la formuló no pude evitar reírme a carcajadas en su cara, claramente me estaba mofando de semejante estupidez. Incluso dí unas palmadas mientras me reía. ¿De verdad piensa que le voy a contar mi debilidad? Dios mío, parece rubia. Ni a ella ni a nadie en quinientos años de inmortalidad le contaría semejante secreto, de ser así mis enemigos conseguirían destruirme en un abrir y cerrar de ojos, y puedo tener millones de enemigos repartidos por todo el mundo así que, no me conviene ni lo desvelaré jamás. Cuando mi ataque de risa finaliza, miro a la humana todavía con una sonrisa burlona en los labios, me está mirando muy seriamente, enfadada y furiosa al ver como me he mofado de ella.

Nadie en mis quinientos años ha sabido tal cosa. Tú no vas a ser especial, busca una bruja a ver si lo adivina, ya sabes de esas que salen a las tres de la mañana por la televisión.

Emito un par de carcajadas más y entonces la humana se levanta con impetu del sillón de una plaza, tal fue su rabia que casi lo deja caer hacia atrás. Alza un brazo y con su dedo índice me señala hacia la puerta.

Largo, fuera de mi casa.— Espetó la morena mientras me miraba con la mandíbula tensada.

Vaya, me sorprende. Es la primera persona mortal con la que me cruzo que es capaz de echarme huevos, me gusta tiene garra, chispa y carácter. Me levanto del sofá con una sonrisa burlona y alzo las manos a modo de: “Tranquila no me pegues”. Niego con la cabeza riendo y rodeo el sofá caminando hasta el recibidor, abro la puerta y antes de salir fijo mi mirada en ella por encima del hombro.

Recuerda que..Puedo entrar cuando lo desee.

Una vez hecha aquella advertencia a modo de despedida, crucé el umbral de la puerta y salí de aquella vivienda sin alejarme de ella. Me quedé en el porche y pude oír un suspiro de alivio de la morena. Durante un par de minutos no escuché nada mas y acto seguido, oí los interruptores y vi como las luces del salón y de la cocina se habían apagado. Luego pude oír como subía las escaleras y entonces, con la velocidad que me caracterizaba entré por la ventana de su habitación colocándome tras la puerta de ésta. En cuanto la morena curzó la el marco de la puerta y estaba ya en el centro de la habitación, cerré la puerta tras ella, se giró me miró con un gesto de sorpresa y terror. Yo sonrío perverso y dejo salir mis colmillos, noto como mis ojos se oscurecen y me lanzo sin dudar al cuello de la morena, hundo mis colmillos en él desgarrando su tersa y suave piel. No le había dado tiempo ni tan siquiera a que tratase de esconderse en el baño, la chica se me resistía sin éxito, trataba de apartar mis manos de su cuerpo pero mi fuerza era cuatro o cinco veces superior a la de ella, así que todo esfuerzo era en vano. Mientras me alimento de ella pude notar como se debilita, pienso acabar con esta zorra a mi nadie me echa de ningún sitio tanto si es mi casa como si no y menos una estúpida humana como ella. Volvemos al principio, sus pulsaciones decaen cada vez mas y su respiración es cada vez mas débil, estoy a punto de acabar con su miserable vida pero, cuándo la tengo donde quería mientras saboreo su deliciosa sangre algo me impide acabar con ella, algo en mi cabeza no me deja y no sé que cojones es, me ha vuelto a pasar lo mismo que la vez anterior. ¡Me cago en la puta! Aquel sentimiento de obligación a no matarla me estaba invadiendo así que sin mas dilación saco mis colmillos de su cuello bruscamente y la dejo caer al suelo.

¡Joder!.— Exclamo a modo de frustración.

La joven, debilitada casi no se puede levantar del suelo de madera de su cuarto por si sola. Alza una mano y la lleva a su cuello para evitar desangrarse. Arrugo la nariz y frunzo los labios ofuscado y me agacho, la cargo en mis brazos y la dejo sobre su cama, luego llevo mi muñeca a mis labios dando un mordisco sobre ésta y la acerco a los labios de la morena haciéndola beber la suficiente sangre como para que se recupere. Cuando termina, se deja caer en la cama con los ojos cerrados y yo desaparezco de allí en menos de un segundo.


Llego a mi mansión y doy un portazo ofuscado. ¿Por que no puedo matar a esa humana? Llevo cazando mas de quinientos años, he matado a billones de personas a lo largo de mi inmortalidad y ahora no puedo con una simple paleta de pueblo. ¿Por que? Me quito la chupa de cuero y la dejo de malas maneras sobre el sofá sin poder dejar de pensar que me impide matarla, no significa nada para mi ni ella ni nada, no creo ni confío ni me importa nadie más que yo mismo, siempre ha sido así en lo que llevo de existencia y así seguirá. Por ahora no me queda más que bajar al sotáno y meterme en la cama, me quito la ropa dejandola tirada por el suelo, mañana la recojo si me apetece.

Me meto en la cama y me tapo hasta la cintura, sin darle mas vueltas a lo sucedido hoy con aquella chica cierro los ojos y me dejo llevar por Morfeo.

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